feb 20

Esperma en la ducha y ronquidos por la noche: La vida en dormitorios compartidos

by in Nosotros

No, no nos hemos vuelto locos ni escatológicos, simplemente creemos que es importante explicaros uno de los puntos más importantes del viaje, compartir habitación. Con un presupuesto tan pequeñito, es inevitable dormir en dormitorios muchas (muchísimas) noches.

Este microcosmos que se crea durante esas 2 o 3 o 4 noches es inigualable e irrepetible. Cada persona es un mundo y varios mochileros juntos crean un ambiente que tiende a ser genial. Por eso, los ronquidos, soliloquios sonámbulos, risas incontroladas y frases como: “Es que donde hay confianza da asco” son normales.

En estos 5 meses no podemos dejar de recordar con mucho cariño el humor de Kris, un etipio-mallorqui-londinense que con una borrachera muy gorda, tuvo que abofetear a Phil, el veterano mochilero adicto al tabaco negro, al proferir los ronquidos más absurdamente fuertes del mundo.

Tampoco olvidamos a Ricardo, un costaricense con un don para las imitaciones genial. Michael y su “mala pata” al tener que vivir en un dormitorio durante un mes tras un accidente de moto.

También nos acordamos de la pareja extraña de Penang, nunca hablaban, nunca saludaban y llegamos a inventarnos sus propios pasados oscuros. En Chiang Mai conocimos a gente genial, pero pasamos de las peores noches del viaje, calor agobiante, mosquitos y resfriados!

En Bangkok solo recordamos los ronquidos de unos de los que dormía con nosotros, ahí quedó la cosa, mientras que en Singapur, los 15 compañeros de habitación eran como fantasmas que ni molestaban ni hacían ruido.

De Phnom Penh, siempre contamos la anécdota de aquel Alemán que llegó de madrugada con una Camboyana (de pago o no de pago) bajo la mirada de todos los allí presentes… Omitimos detalles ya que tampoco quisimos saber más.

Del dormitorio de Siquijor (Filipinas) no queremos olvidar a Giulio, un crack con todas las letras al que esperamos ver pronto por París.

Y por último Boracay… Como ya sabeis 4 suecos, Marc y Vio. Vateres atascados, botellas de ron por las camas, pollo frito de madrugada y conversaciones sobre la diferencia de países desde las literas más altas… Si señores, eso es compartir habitación, con sus momentos buenos y sus momentos buenísimos. Esperamos que el buen rollo siga y tener la suerte de encontrar a tanta gente que vale la pena.

A todo esto… El título de este post? Es solo la guinda de un pastel que nos regaló Kris, y sé que todos podéis imaginaros, que la falta de intimidad hace que cada uno se apañe como pueda, por eso amigos… No olvidéis nunca, nunca, llevar sandalias a la hora de ducharos, ya que por desgracia, restos de chapú no será lo único que podáis encontrar y más que nada porque, en este caso, el que no se llevaba las chanclas se resbaló con…en fin, “con el tema del chico anterior” y acabo en el suelo dolorido, mojado y asqueado… Lo que no me cabe duda es que, esa será la historia protagonista de muchas y otras noches en dormitorios compartidos.

 

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